A partir del siglo 16, los artistas dejaron de pintar sobre madera, que era un soporte pesado voluminoso y difícil de preparar. Los artistas prefieren trabajar sobre un lienzo tensado sobre un armazón ligero llamado bastidor, aparte no se rompe cuando se cambia de temperatura y para transportarlo es muy fácil por que solo lo tenían que desmontar y enrollarlo. Los artistas usaban telas diferentes dependiendo de sus gustos.
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